Antes de sanar, conviene entender la mecánica de tu ser interior. Ningún fabricante construiría un vehículo de alta gama solo con "buenas vibras" y sin planos técnicos: tú tampoco necesitas solo buena voluntad, necesitas comprender tu propia ingeniería interior.
El "yo" cambiante y deseante. Es tu identidad separada, motor de pasiones y herramienta de supervivencia.
Centro espiritual e inmaterial. Sede de la inteligencia profunda, la intuición y la compasión.
La esencia eterna e imperturbable. La chispa divina que preexiste al cuerpo y sobrevive a la forma.
Toca cada parte del carruaje para descubrir qué representa en tu estructura interior.
La parte iluminada muestra el nivel interior que estás explorando.
Representan las almas Mineral y Vegetal: la estructura física, la estabilidad y el metabolismo que sostienen tu cuerpo día a día.
El alma no es una entidad fija: es un espectro que va desde lo mineral hasta lo divino. El bienestar depende de que estos siete niveles funcionen en armonía.
Estabilidad y estructura básica del ser.
Crecimiento y nutrición.
Instintos, movilidad y deseos básicos.
El asiento de la identidad y el razonamiento lógico.
El inicio de la creatividad y la compasión real. Reside ya en el corazón espiritual.
El lugar donde ocurre la verdadera remembranza de lo divino.
La chispa divina, infinita e inabarcable.
Imagina un caballo y su jinete: así transforma la terapia la relación entre tu ego y tu corazón.
Sin domar, arrastra al jinete a sus antojos e impulsos.
Empezamos a observar nuestros defectos y sentimos el deseo genuino de cambiar.
El caballo se vuelve uno con el jinete, permitiendo que el alma finalmente "vuele" hacia su origen.
Las pasiones, el apego y la vanidad oxidan el espejo del corazón espiritual, bloqueando la intuición y la paz interior. El propósito de esta terapia no es eliminar quién eres, sino pulir ese espejo para que vuelva a reflejar tu luz original.
Conoce el método para pulirloDescubre las prácticas cotidianas que sostienen esta transformación.
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